No se como empezar a escribirte, Chota. No sé si quieres golpearme o apoyarme por todo el drama del fin de semana, pero dejando todo eso de lado creo que era necesario escribirte.
Las dos sabemos que no somos intimas amigas, de echo somos amigas atraves de otras personas. Siempre supe más de ti por lo que las niñas y el gordo me contaban que de lo que enserio hablabamos las dos, pero te extraño mucho.
Extraño tus locuras, tus historias y tu risa. Sobretodo tu risa.
Ya pasó un mes (y no se si será por eso) pero te he visto en muchas partes. Te vi en el colegio, riendote con mi Nass. Te vi tambien en la casa de la Mai, llorando por las bromas del Dani y después con ataque de risa. Te vi diciendole “GORDO CULIAO” al Gordo. Te veo con la Javi, con sus caras feas. Te veo hablando con la Rusia. Te veo vendiendo castañas con el Manu y el Pipe…
Y es que en todos ellos he visto como les cambia la mirada cuando hablan de ti. Como que les brillan los ojitos, respiran más profundo, sonríen al acordarse de ti y después se pierden un ratito pensando, para después reirse acordándose de alguna de tus épicas historias.
Nunca pensé que una sola persona fuese capaz de dejar una huella tan grande en todos quienes compartieron con ella. Mucho menos en gente que no conocía.
Pero tu, Chotita, nos marcaste a todos. A los que tuvimos la suerte de compartir contigo, carretear contigo, trabajar contigo, a los que cateteaste más de una vez para que ayudaran al Techo… a todos a los que alumbraste con tu sonrisa.
Por eso quiero agradecerte. Darte gracias por haber tocado a mis amigos con tu varita mágica. Gracias por haberme dejado conocerte. Gracias por haber echo de este mundo un lugar mejor. Más justo. Más feliz.
Gracias Chota.